#ReconstrucciónSocialdelHábitat PUEBLA “Ánuá calli”

Ánuá calli_reconstrucción social del hábitat en la mixteca poblana_Página_01

“Lo importante no es solo reconstruir casas, sino
reconstruir relaciones dentro de un ámbito de vida”
Camillo Boano. Arquitecto.

La reconstrucción no sólo implica viviendas y edificios. Es un proceso social que debe impulsar las economías locales seriamente afectadas por el siniestro. Es también un proceso emocional y psicológico. Las Propuestas de Producción Social del Hábitat (coordinadas por HIC-AL) para apoyar la reconstrucción se plantean desde un enfoque integral y sistémico.

¿Qué pasó? ¿A quiénes les pasó? ¿Cuáles son las percepciones de los actores implicados por el siniestro? ¿Cuáles son los tipos de daños? ¿Cuáles fueron las tipologías de vivienda afectadas? ¿En qué suelo están ubicadas? ¿Es necesaria vivienda emergente?

Ante ello un grupo de tres organizaciones (TIAN Taller del Hábitat, Gente ayudando a gente y Hábitat Participativo) y mas grupos de voluntarios y entusiastas nos hemos unido
para atender a alguna de las comunidades más afectadas (y más alejadas) de la zona del epicentro del sismo del 19 de septiembre de 2017, en la zona sur poniente del estado de Puebla.

Esquema vivienda

¿Qué es la Producción Social del Hábitat?

Hay diferencias importantes entre autoconstrucción, autoproducción y producción social del hábitat que conviene aclarar para entender que tipo de proyecto estamos trabajando.

La Autoconstrucción sólo abarca el aspecto constructivo del proceso de producción. Es sólo una de las maneras posibles de realizar la fase de construcción de la vivienda o los componentes del hábitat. Generalmente, más no siempre, se vincula con prácticas de autoproducción.

Mientras que la Autoproducción se refiere a los pasos a través de los cuales individuos, familias o grupos organizados llevan a cabo un proceso de producción por su propia iniciativa y para su propio beneficio. Puede hacerse mediante la autoconstrucción o por un proceso de construcción llevado a cabo por terceros.

La Producción Social del Hábitat (PSH) puede o no hacer uso de la autoconstrucción; y generalmente se refiere a procesos de autoproducción coordinada, pero admite también ciertos tipos de producción llevada mediante un proceso de asesoría técnica participativa proporcionada por terceros.

Diseño participativo para la reconstrucción

Para ello se plantea un proyecto dividiendo un estudio en tres partes:
1. Análisis de las condiciones existentes.
2. Determinación de criterios de diseño.
3. Diseño de casos específicos.
Análisis
El análisis de las condiciones existentes se realizará con base en los siguientes
elementos:
Condicionantes ambientales y análisis de riesgos: Considerando la división de las diferentes regiones ambientales, en cada una de ellas se determinaran las condicionantes ambientales que tienen mayor incidencia en decisiones de diseño urbano y de vivienda.
Tipología de la vivienda: Se realizará un estudio de los asentamientos más representativos de cada región y en ellos se determinarán las constantes formales, funcionales, constructivas, de adaptación al medio y de imagen.
Morfología del poblamiento: Se estudiaron aspectos como el trazado, los usos de suelo y adaptación al medio, a nivel urbano.
Materiales de construcción: En cada región, se llevó se revisarán los materiales más empleados, tanto de la vivienda tradicional como de la contemporánea.

Posicionamiento frente a la reconstrucción (PDF): DMH2017

Anuncios

Variaciones del habitar

il

La cátedra extraordinaria Federico Mariscal de la Facultad de Arquitectura UNAM – Sitio oficial, este año a cargo del arquitecto Enrique Ortiz Flores, titulada:

“La Producción Social del Hábitat, potencial transformador, desafíos y oportunidades para el quehacer del arquitecto”

 

Paralela a la catedra, habrá una exposición en la galería José Luis Benlliure donde se mostrarán una diversidad de expresiones de PSH. Hábitat Participativo colabora con la pieza audiovisual: “Variaciones del habitar: la cooperativa Palo Alto y la PSH” de la cual mostramos aquí unos fragmentos:

Alternativas sociales y solidarias en el financiamiento urbano ante Hábitat III

HÁBITAT III, Reunión temática CDMX: “Financiamiento local para un cambio incluyente”

¿Qué alternativas queda para un financiamiento urbano diferente?

Los pasados 9, 10 y 11 de marzo se llevó a cabo la reunión temática de la Ciudad de México: “Financiar el desarrollo urbano” rumbo a Hábitat III la conferencia de las naciones unidas para definir la llamada Nueva Agenda Urbana.

IMAG2234

Vista de la CDMX desde la torre del Centro Cultural Tlatelolco. Foto: Hábitat Participativo.

¿Qué tan relevante fue la reunión temática “financiar el desarrollo urbano” rumbo a Hábitat III de la Ciudad de México? Poca, si vemos la cantidad de representantes de los gobiernos locales que asistieron y los medios locales. Considerando que un evento así está hecho a la medida de los gobiernos locales, que suelen ser los peor informados sobre los mecanismos y las posibles formas de financiamiento para su desarrollo urbano. Tampoco hubo mucha cobertura de medios de comunicación.

Son cinco las formas que tienen los Gobiernos Locales para financiar su desarrollo urbano:

  • Las subvenciones y transferencias intergubernamentales.
  • La movilización de capitales y los mercados financieros.
  • Impuestos a usuarios.
  • Asociaciones público-privadas.
  • La gestión social del suelo: creación y captación de plusvalías

Esto es preocupante pues el escenario de la futura urbanización, que queda por recorrer, es complejo y sucede desde diferentes escalas territoriales y político-administrativas a la vez. Se habla de buscar modelos alternativos, pero lo cierto es que será muy difícil cambiar las dificultades y problemáticas que los escenarios tendenciales nos muestran. Son los hegemónicos y llevan la batuta. Además, no hace falta mencionar que varios de los actores que contribuyen de manera decisiva al desarrollo urbano no asisten deliberadamente a este tipo de reuniones, mucho menos se comprometen a la agenda 2030 de la ONU. Por ello existe un ánimo general de estar ante una nueva agenda urbana que retrocede bastante ante lo que se había logrado en Hábitat II. Aunque, en sentido estricto, poco de lo escrito en la declaración final de Estambul en el 96, fue realmente cumplido por las naciones que se comprometieron a desarrollar esa agenda urbana.

En eventos de este tipo suelen estar los mismos actores: muy pocos representantes de los gobiernos locales (excepto para la SEDUVI, que era anfitrión), algunos de los gobiernos centrales, representaciones de ONU-Hábitat y miembros de los bancos para el desarrollo (BID y CAF, por ejemplo) y representantes de la sociedad civil internacional, las coaliciones, las redes, cuya presencia y trabajo de varias de ellas es y ha sido fundamental para evitar que los espacios para las alternativas se cierren por completo y puedan ser mantenidas.Aquí, para el caso mexicano, podemos mencionar a la Plataforma Méxicana por el Derecho a la Ciudad y la Defensa del Territorio, que aglutina a varias ONG’s y redes como HIC-AL. Formando parte de la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad.

Sin embargo no existe un mejor evento para tener un panorama, amplio, de qué se entiende por financiamiento para el desarrollo urbano y cuáles serán los ejes que lo guiarán en los próximos años, pues formarán parte de la agenda urbana mundial. Esto quiere decir que aquí se definirán las políticas de desarrollo, los mecanismos de financiamiento, lineamientos de los instrumentos, de las herramientas y los objetivos principales a cumplir por las políticas de desarrollo urbano, ordenamiento territorial y vivienda a nivel mundial. Quienes más se ciñen a esta perspectiva, son los bancos de desarrollo, pues están concebidos para funcionar de esa manera, seguidos de los gobiernos centrales, pues al final, está es una reunión de ONU- Hábitat, que como parte de naciones unidas, como dijo Jordi Borja en la plenaria inaugural, un nombre más apropiado sería “gobiernos unidos”. También señaló que no existe ningún instrumento de las conferencias Hábitat para revisar si los estados cumplieron los acuerdos que firmaron.

Pues son los organismos financieros los que terminan promoviendo una determinada agenda, no tan consensuada, que ayude a desenvolver sus intereses. El suelo urbano, la urbanización y la vivienda, son un lugar recurrente para el refugio de los grandes capitales, sobre todo en épocas de crisis. Más en épocas en las cuales una crisis se desata en un mercado inmobiliario de países desarrollados y los capitales se trasladan a otros mercados inmobiliarios, generalmente de países en desarrollo. Exista o no la demanda, exista o no la necesidad de vivienda o esté orientada a quienes no la necesitan realmente. Ese es uno de los grandes problemas, pues cuando hablamos de financiamiento, no necesariamente estamos hablando de cómo ayudar a esos capitales a refugiarse, en el desarrollo urbano o en la construcción de una ciudad más incluyente. Es una ecuación imposible. La búsqueda de alternativas de financiamiento es también uno de los caminos a buscar para construir mecanismos colaborativos de promoción de iniciativas autogestivas, economías sociales y alternativas. Para que puedan consolidarse y volverse verdaderas alternativas a las maneras hegemónicas de construir el hábitat, hoy dominado por la visión del desarrollo urbano. Una visión financierista de los grupos financieros internacionales fue expuesto magistralmente, durante la primera plenaria, por Pedro Páez Pérez,  el actual Superintendente de Control de Poder de Mercado del gobierno de Ecuador. Como mencionó un problema central radica también en que si no se construye una arquitectura financiera alternativa, es difícil que estas tendencias cambien.

IMAG2240

Pedro Páez Pérez, durante su exposición en la primera plenaria de la reunión temática. Foto: Hábitat Participativo.

A grandes rasgos podemos mencionar que son cinco las formas que los gobiernos locales tienen para financiar su desarrollo urbano:

  • Las subvenciones y transferencias intergubernamentales.
  • La movilización de capitales y los mercados financieros.
  • Impuestos a usuarios.
  • Asociaciones público-privadas.
  • La gestión social del suelo: creación y captación de plusvalías.

Sobre estas formas de financiamiento giraron las mesas abiertas de la reunión temática desde muy diversas voces. No es el objetivo de esta nota hacer un resumen de todos ellas (Aquí un artículo de citiscope.org que intenta eso), sino de las más relevantes en tanto alternativas y por ello agregarlas en una sexta, que tuvo espacio en una mesa abierta y una mesa previa:

  • El fomento a la Economía Social y a la Producción Social del Hábitat.

Para el caso de la gestión social del suelo, mediante la captación de plusvalías, es qeuiza una de las formas mas interesantes de financiar una ciudad más incluyente, aunque también se puede corromper fácilmente. Pues se trata de captar parte de los beneficios que genera a los promotores privados, las acciones públicas (introducción de infraestructura o equipamiento urbano) o el cambio de una normativa. Es un instrumento que surgió curiosamente, en los Estados Unidos. Después ha sido retomado en diversas formas en Europa y Latinoamérica, con las cuales se ha buscado que de esta captación, financiar vivienda social. Para el caso de Brasil, Mariana Fix declaró en la mesa sobre el tema, que esta solo aceleró los procesos de gentrificación en ciudades como Sao Paulo. Una de las conclusiones radica en que sin una sociedad civil fuerte como contrapeso, y generadora de alternativas para estos financimientos, este tipo de instrumentos son contraproducentes.

Sin los reflectores, ni la difusión de otros puntos, varios de sus planteamientos pasaron al borrador y de ahí a la declaración final de la ciudad de México. En ella, en el inciso 7 de los ejes para la acción, se describe:

7. Economía social y solidaria y finanzas:

  • La economía social y solidaria constituye una fuente de resiliencia ante las crisis recurrentes capaz de promover la distribución de riqueza , bienestar, generar innovación financiera  y para sus asociados para traer consigo transformaciones en los patrones de desarrollo urbano.
  • Subrayar que mediante la organización económica en cooperativas y en asociaciones, pueden participar en el diálogo de políticas y promoción, así como actuar para promover la inclusión social, las organizaciones de la economía social y las empresas puedan abordar las deficiencias del mercado.
  • Intercediendo para la creación de entornos favorables (especialmente en términos de regulaciones y el intercambio de conocimientos) a través de la investigación, la promoción , la sistematización y la ampliación de las estrategias y mecanismos tales como los bancos de desarrollo cooperativo y comunitario, el ahorro solidario, los bonos minoristas basados en el ahorro local, cooperativas de energía de los ciudadanos, la creación de monedas locales, las bolsas de valores sociales, el microfinanciamiento, planificación y presupuesto participativo, polos territoriales para la cooperación económica, inversión de impacto , corto circuitos financieros y económicos, la agricultura o fideicomisos inmobiliarios comunitarios con el apoyo de la comunidad .

En una lectura rápida puede parecer que se incluyen varios modelos y herramientas alternativas para buscar un financiamiento solidario. Sin embargo este es apenas la declaración de una reunión temática que tendrá que ser refrendada por las siguientes reuniones, hasta la reunión de Octubre en Quito. Supongamos que se mantiene: ¿hay algo que vincule a las naciones a cumplir con el fomento de estas alternativas? Por ejemplo, con el caso de la promoción a la creación de monedas locales, en México no hace mucho tiempo era nota que el Banco Central del país, tachaba de ilegales a algunas que surgían en comunidades rurales (por ejemplo el Tumin). Por ello, al menos el incluir en una declaración internacional, sirve de un antecedente para fundamentar, ampliar y seguir promoviendo este tipo de alternativas.

Para el discurso hegemónico, la Economía Social y sus formas de organización y modelos alternos, son accesorios, experiencias minoritarias y paliativas ahí donde la pobreza y la organización comunitaria apenas y las permiten.

Para el discurso hegemónico, aunque incluyan estas herramientas, formas de organización y modelos alternos, parece hacerlo desde una perspectiva que los mira como accesorios, como experiencias minoritarias y paliativas ahí donde la pobreza y la organización comunitaria apenas lo permiten. Esta visión tiene que ser trascendida, pues la economía social, no es un apéndice de la economía, es una de sus bases. Pongamos el ejemplo de la vivienda y con ella, la de su Producción Social. En los países en vías de desarrollo , la producción de suelo urbano y de vivienda no va por cuenta del mercado privado o de las instituciones de los estados, corre a cuenta de la población con menos recursos que puede pagarlo. Sin esta forma de producir ciudad, difícilmente muchas ciudades, como la Ciudad de México, pudieron haber crecido con los ritmos que lo hicieron. Ninguna empresa privada podría producir tal cantidad de vivienda, porque no existe el mercado para ella. Ningún instituto gubernamental de vivienda podría soñar con presumir en informes esos números, porque los presupuestos estatales jamás alcanzarían. Con estos procesos, diferentes formas de organización social del territorio surgieron, algunas con experiencias más transformadoras que otras, que son finalmente la mayoría, con menos asesorías técnicas, administrativas y financieras posibles, apropiadas o apropiables.

En la mesa de Economía Social, habló por parte de la Unidad de Economía Social y Solidaria de la Intendencia de Montevideo, Uruguay, Mateo Daniel Arbulo Ferreira, en ella relataba la necesidad de dejar la visión de rescate de emergencia para la épocas de crisis. Es la experiencia de hace más de una década en las crisis que afectaron las economías del Cono Sur. En ese tiempo, ante la fractura del mercado y del estado, la población de manera creativa y solidaria echo mano de la producción social para levantar una economía basada en la cooperación, la ayuda mutua y la repartición equitativa de los beneficios.  En Uruguay existe ya como una tarea que debe ser promovida por el estado especialmente en tiempos en que la crisis económica no es tan severa. Es el caso de las cooperativas de vivienda del Uruguay, que constituidas en FUCVAM (Federación de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua) constituyen un ejemplo de organización a gran escala de la producción solidaria de vivienda. En ese país han construido alrededor del 5% de la vivienda mediante el cooperativismo. Muy por arriba de cualquier país latinoamericano, pero lejano del 30% de Dinamarca, por ejemplo.

La Producción Social del Hábitat (PSH) es una de las formas de le economía solidaria, en tanto produce hábitat (en comunidades urbanas y rurales) fortaleciendo los vínculos sociales y comunitarios. A diferencia de la vivienda de los programas de vivienda social, que en varios casos hacen justo lo contrario.

sideevent

Cartel de la mesa paralela ¿Cómo financiar la PSH?

Para la sociedad civil y los movimientos sociales organizados, queda la tarea (que ya han llevado a cabo por años) de continuar impulsando estas alternativas, que no son tan minoritarias y que recaban años de experiencia y de trabajo ininterrumpido. Entre ellos destacamos La Producción Social del Hábitat (PSH) como una de las formas de le economía solidaria, en tanto produce hábitat (en comunidades urbanas y rurales) fortaleciendo los vínculos sociales y comunitarios. A diferencia de la vivienda de los programas de vivienda social, que en varios casos hacen justo lo contrario. El reto se encuentra ahora en como difundir estas alternativas como ejemplos a seguir, asequibles y viables para más interesados, en compartir las experiencias y las colaboraciones. En como crecer para volverse una forma más común de producir entornos habitables. Estas experiencias han generado redes entre los movimientos sociales urbanos, el acompañamiento y asesoría técnica participativa y deferentes organizaciones y asociaciones civiles, que promueven ya una manera alternativa y solidaria para financiar un desarrollo urbano diferente, que a saber se trata de una forma de construir hábitat.